De empleado a autónomo (TRADE): guía de ventajas, riesgos y advertencias legales

Es cada vez más común que algunas empresas propongan a sus empleados cambiar su contrato laboral por una relación de prestación de servicios. A menudo, esta transición se articula bajo la figura del Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente (TRADE).

Este cambio no es un simple trámite administrativo; supone transformar radicalmente tu relación jurídica, fiscal y de protección social. A continuación, desglosamos qué implica este paso y qué debes vigilar antes de firmar.

¿Qué es exactamente un TRADE?

Un TRADE es un autónomo que desarrolla su actividad con una fuerte vinculación a un solo cliente.

Para ser considerado como tal legalmente, debe cumplir estos requisitos:

Dependencia económica: Al menos el 75% de sus ingresos deben provenir de ese único cliente.

Recursos propios: Debe contar con su propia infraestructura y materiales necesarios para la actividad.

Sin empleados: No puede tener trabajadores a su cargo ni subcontratar la actividad con terceros.

Autonomía organizativa: Debe tener criterios propios para organizar su trabajo, aunque reciba directrices técnicas del cliente.

Contrato registrado: La relación debe formalizarse por escrito y registrarse en el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal).

Ventajas: ¿Qué ganas con el cambio?

1. Flexibilidad y Autonomía

Al no ser un empleado, tienes (teóricamente) mayor libertad para organizar tu jornada, horarios y metodología, lo que facilita la conciliación.

2. Beneficios Fiscales

Puedes deducir gastos afectos a tu actividad (informática, telefonía, vehículo, alquiler de despacho, formación, parte de los suministros si trabajas desde casa, seguros, etc.), algo que un asalariado no puede hacer.

3. Potencial de Crecimiento

Tienes la libertad legal de buscar otros clientes (siempre que no superen el 25% de tus ingresos para mantener el estatus de TRADE) y expandir tu negocio.

4. Negociación Económica

Si la empresa traslada el ahorro de costes sociales (seguridad social empresarial) a tu tarifa bruta, tus ingresos mensuales netos podrían aumentar.

Inconvenientes y riesgos críticos

1. Pérdida de la “red de seguridad” laboral

Al causar baja como empleado, renuncias automáticamente a:

Vacaciones pagadas: El TRADE tiene derecho a 18 días de interrupción de actividad anual, pero no son remunerados.

Indemnización por despido: Desaparecen los 20/33 días por año trabajado. Solo habría indemnización si el cliente incumple el contrato de forma injustificada.

Pagas extras y permisos retribuidos: Todo lo que no trabajes, no lo cobras.

2. El peligro del “Falso Autónomo”

Este es el mayor riesgo legal. Si la empresa te pide que seas autónomo pero te obliga a cumplir el mismo horario, usar sus ordenadores y obedecer órdenes directas como si fueras un empleado, estás ante un falso autónomo.

Nota: Esto es ilegal. Si la Inspección de Trabajo lo detecta, la empresa será sancionada y obligada a darte de alta como asalariado con carácter retroactivo.

3. Carga administrativa y cuotas

Como autónomo, ahora tú eres tu propio gestor:

• Debes pagar tu Cuota de Autónomos mensualmente (basada en tus rendimientos netos reales).

• Tienes que presentar declaraciones trimestrales de IVA e IRPF.

• Asumes el riesgo de que el cliente se retrase en los pagos.

4. Dependencia económica elevada

El TRADE depende casi exclusivamente de un cliente. Si la relación se rompe:

• No hay indemnización comparable al despido.

• La protección es menor que en un contrato laboral.

• Puede haber un vacío de ingresos inmediato.

¿Cuándo puede ser una buena opción pasar a ser autónomo/TRADE?

Puede ser razonable si:

• La empresa ofrece una mejora económica real.

• Te interesa la flexibilidad.

• Deseas captar otros clientes.

• Tienes medios propios y control sobre tu actividad.

• Se firma un contrato TRADE sólido y equilibrado.

¿Cuándo NO conviene aceptar?

No es recomendable si:

• La empresa no ofrece compensación económica suficiente.

• La relación seguirá funcionando como un empleo encubierto.

• No hay posibilidad real de ampliar clientela.

• Te preocupa la pérdida de derechos laborales.

• La empresa no quiere formalizar un contrato TRADE y registrarlo.

Conclusión

Convertirse en autónomo o TRADE en la misma empresa puede aportar flexibilidad y ventajas fiscales, pero también implica renunciar a gran parte de la protección laboral y asumir riesgos económicos y administrativos superiores.

La clave es evaluar cuidadosamente el contrato, los ingresos reales, la autonomía efectiva y las garantías ofrecidas. Y, por supuesto, asegurarse de que no se trata de un caso de falso autónomo, especialmente perseguido por la Inspección de Trabajo.

Preguntas frecuentes sobre pasar de empleado a autónomo TRADE

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